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26 Nov

Hablemos sobre el consumo de alcohol y la familia

26.11.2018 | SILVIA STRETTI Y MONTAÑA GONZÁLEZ

familia alcohol

 

Quisiéramos destacar ahora algunas circunstancias en relación con este consumo:

1.- El alcohol es una sustancia con propiedades psicoactivas

Al actuar sobre el Sistema Nervioso Central, el alcohol induce cambios conductuales, afectivos y en los modos de comunicación, lo que traerá como consecuencia una alteración de las relaciones familiares.

2.- El alcohol tiene un patrón dual de uso (mecanismos on/off)

Esto determina la aparición de ciclos alternativos de sobriedad/intoxicación que supondrá que el modo de funcionamiento dual se extenderá a toda la familia.

3.- Existe una gran regularidad en las conductas relacionadas con el alcohol

Las conductas durante el consumo suelen ser bastante estables y repetitivas y se incorporan como parte de la dinámica familiar.

Como vemos, la presencia de un miembro con problemas de alcoholismo en una familia tiene importantes causas/consecuencias en los entramados familiares. Algunas de éstas son:

 

1.- Mayor prevalencia de patología psíquica en la pareja

Son muchas las parejas que presentan trastornos depresivos y de ansiedad y también es frecuente la existencia de una baja autoestima. En el caso de los padres y madres, muchos se sienten culpables de que su hijo beba.

2.- Elevada proporción de disociación familiar y problemas familiares

   En los hogares con algún miembro con problemas de alcohol suelen existir muchos conflictos entre la pareja y entre padres e hijos, y esto provoca un mal funcionamiento de la familia en todos los órdenes (disfunción familiar).

En síntesis, las familias de los alcohólicos suelen caracterizarse por:

-Bajo nivel de cohesión

-Bajo nivel de diálogo

-Bajo nivel de dependencia

-Bajo nivel de orientación intelectual

-Elevado grado de conflictividad

Más de un tercio de las personas con problemas de alcoholismo que están bajo tratamiento dicen que el clima familiar conflictivo es uno de los principales problemas causados por la bebida. La comunicación entre todos los miembros se altera, todo gira en torno al alcohol y éste ocupa el lugar preponderante en todos los aspectos de la vida familiar. A la vez, la incertidumbre y la ansiedad se convierten en constantes en las relaciones familiares, debido a la imprevisibilidad de las conductas de los miembros de estas familias.

3.- Escasas relaciones de la familia con el grupo social

Los miembros de la familia tienden a esconder las conductas perjudiciales o inadecuadas del miembro alcohólico. Se oculta el problema, se dan excusas para no incluirle en diferentes actividades sociales propias de su entorno, se restringen las actividades familiares, tanto el intercambio dentro de la familia como aquel dirigido hacia el exterior. Todo ello va ocasionando un aislamiento cada vez mayor del enfermo y de todos los miembros de la familia.

4.- Situaciones de violencia familiar entre los cónyuges y hacia/desde el hijo

Sabemos que el alcohol y la violencia están a menudo relacionados. Hay una alta proporción de violencia que es producida en el seno de una familia con un miembro alcohólico, o de personas que están bajo los efectos del alcohol en el momento de la agresión (más del 60% de las denuncias por maltrato físico y/o emocional tienen relación con el abuso de alcohol).  

Las alteraciones se presentarán en un continuo, pero van cambiando según la fase en que se encuentren el paciente y su familia, y el estilo de vinculación que cada familia desarrolla.

   Es largo el recorrido desde que una persona empieza a tener contacto con el alcohol y se desarrolla la enfermedad, hasta que se encuentran soluciones. Los familiares pasan por distintos estados en ese proceso, que nos gustaría recordar:

“bebe lo normal, todos lo hacen” (negación)

“esto no es normal” (reconocimiento)

“esto tiene que cambiar” (confrontación)

“lo hemos intentado todo” (control)

“ya no podemos más” (supervivencia)

Veamos cómo lo vive la pareja:

Debemos ser concientes de que la situación familiar, y el desgaste que supone afrontarla por parte de la pareja, llevan consigo una serie de consecuencias emocionales, que podemos resumir en las siguientes:

-En el caso de Lola, esposa de un hombre con trastorno por consumo de alcohol, predominan los problemas de ansiedad, los miedos, la tristeza y la baja autoestima. En algún momento se culpabiliza por no haber sido suficientemente buena esposa, o por no haber actuado antes, evitando la situación actual. En otro momento se avergüenza de tener sentimientos de odio hacia él, o se siente deprimida y sola porque ellos no están nunca. En lo económico, se enfrenta a problemas para afrontar los pagos y a continuas restricciones de todo tipo.

-En el caso del marido de una mujer con problemas por el alcohol, es frecuente que el enfado de éste y de sus hijos sea tan desproporcionado que pueda llegar a comportamientos violentos hacia ella. En estos casos especialmente se tiende a ocultar el problema por temor al rechazo social. Los hombres tienden a reaccionar violentamente cuando su pareja vuelve bebida a casa, como consecuencia de sentir o pensar que ella le ha podido ser infiel durante la intoxicación. Cuando hay hijos, se intenta que éstos la vigilen, creándose un ambiente hostil.

-En el caso de que ambos miembros de la pareja sean dependientes del alcohol suelen darse diversas modalidades:

-Cuando se conocieron, uno de ellos bebía en exceso y el otro fue acompañándolo progresivamente en las salidas y bebiendo de forma similar, hasta que acabó dependiendo también del alcohol.

-Uno de ellos detectó el problema y comenzó a acompañar al otro a los bares como forma de control, con planteamientos del tipo “si tú sales yo también; y si tú bebes, yo también”. Este suele culpabilizar al otro de su dependencia.

-Ambos son alcohólicos y se conocen en reuniones de terapia o grupos de autoayuda. El manejo de estas situaciones es complicado, ya que la recaída de uno suele implicar también la recaída del otro.

En general, y como ya hemos señalado, la existencia de una dependencia alcohólica constituye una causa frecuente de separación conyugal, lo cual puede suponer un paso más en la marginación familiar del alcohólico.

Las alteraciones sexuales (impotencia y frigidez) contribuyen muchas veces al aumento de las dificultades en la relación conyugal, así como la

¿Y los hijos?:

Alrededor de 4,5 millones de niños de la Unión Europea sufren las consecuencias negativas del consumo de alcohol de sus padres. El alcohol está íntimamente relacionado con toda una serie de problemas sociales y familiares, como la violencia, el divorcio, la ruptura de la familia. Esto da lugar a numerosos problemas emocionales y comportamentales en niños como Manolín y sus hermanos.

Las consecuencias del consumo de alcohol sobre el niño varía en función de:

-La estructura de personalidad del hijo

-El soporte emocional del progenitor no alcohólico

-Las relaciones sociales con compañeros de estudio o trabajo o con otros

miembros de la familia.

-La edad del hijo cuando el familiar alcohólico desarrolló sus problemas

-La conducta del enfermo durante los períodos de intoxicación: no tienen los mismos efectos las conductas de agresión verbal o física, que las de evitación de las discusiones debidas al sentimiento de culpa (las primeras provocan temor y las segundas sentimiento de abandono).

En general, los hijos de alcohólicos/as presentan mayores problemas que el resto de niños de su misma edad: trastornos psicológicos y psiquiátricos, déficits escolares, trastornos del comportamiento, de concentración, temores, desequilibrio emocional, dificultades en las relaciones interpersonales y alteraciones en el desarrollo.

Las características más predominantes de estos niños son:

-Mayor inestabilidad emocional

-Poca socialización y escaso contacto con la realidad

-Actitudes de poca responsabilidad personal ante los acontecimientos de su propia vida, o responsabilidad exagerada (hiperadaptación)

-Tendencia al estrés y a dificultades para resolver de forma adecuada sus

problemas, realizando esfuerzos continuados para alcanzar un conjunto poco definido de objetivos, en el más breve período de tiempo posible. Esto demuestra su dificultad para contener sus impulsos, y trae como consecuencia un mayor índice de frustración.

-Son compulsivos, impulsivos y temerosos, poseen una mayor tendencia al sometimiento y al desapego que otros niños de su edad.

Debemos aclarar que no es sólo el alcoholismo parental en sí, sino sobre todo el trastorno psicosocial y el clima de violencia o indiferencia creciente, lo que repercute en los hijos. El pronóstico de estos niños depende en gran parte de la capacidad familiar para mantener una cierta armonía familiar, para permanecer unidos y mantener una buena relación, enfrentando juntos el tratamiento de la enfermedad. Estos hijos pueden evolucionar y madurar sin grandes daños. Por el contrario, cuando la armonía familiar se pierde completamente, los niños presentan una mayor predisposición a llevar una vida adulta problemática.

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