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04 Feb

Los reveses de las adicciones que hacen necesaria la intervención del derecho

CARMEN GODINO, ABOGADA Y MEDIADORA Y ASESORA TÉCNICO DE CAARFE 

23.09.2015. Cuando la Adicción llega a una vida, no repercute solamente  en la  persona afectada.  Además de los resultados nefastos para ella, su pareja, hijos, familia extensa, amigos, vecinos y compañeros acaban de un modo u otro dañados por las consecuencias derivadas de la enfermedad.  En ocasiones, también se producen daños físicos y/o psicológicos a terceros absolutamente ajenos.  Y no siempre todas estas secuelas quedan en la esfera de la intimidad. En un gran porcentaje, los actos cometidos  son de tal gravedad, que tiene repercusiones civiles, administrativas y/o penales, siendo necesaria la intervención de los mecanismos que el Derecho posee a tales efectos.

            Sólo a modo ilustrativo (pues la casuística es inmensa) sirvan algunos ejemplos:

            1.-  Una persona adicta a fármacos, sustancias estupefacientes y/o alcohol si conduce un vehículo a motor,  puede ocasionar graves accidentes de tráfico con resultado de lesiones o incluso muerte.

            2.- La ingesta alcohólica o de drogas, puede derivar en conductas violentas hacia la pareja e hijos (Violencia Doméstica), hacia terceros (Agresiones) o hacia

la Autoridad

(Resistencia y/o Atentado).

            3.- El juego patológico puede ser la causa de la ruina familiar, amén de hacer incurrir al adicto en estafas, extorsiones o apropiaciones indebidas. Hay que saber qué hacer para protegerse y proteger el patrimonio, minimizando en lo posible las consecuencias, mediante la autoexclusión de lugares de juego, solicitud de internamiento, curatela…etc.

            4.- Algunas de estas conductas, pueden dar lugar  también a órdenes de alejamiento, supresión o limitación de los derechos de Tutela o Patria Potestad, Divorcios…etc.

            5.- Cuando un afectado de trastornos alimenticios llega a extremos donde su vida corre peligro, la familia debe saber qué puede hacer para impedirlo,  máxime si se trata de un menor de edad.

            6).- Las personas con adicción a sustancias, pueden llegar al hurto, al robo o a la apropiación indebida para financiar su consumo.

            7).- La mera tenencia de sustancias estupefacientes para autoconsumo, puede generar una infracción administrativas.

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            Por lo tanto, las lágrimas, el dolor, el deterioro, la disfunción familiar, o los daños físicos y psicológicos, no son las únicas cuestiones a tratar cuando las adicciones aparecen.  Tarde o temprano, en un gran porcentaje de casos, tras todo lo anterior, llega también la comisión de un delito, una infracción administrativa, una reclamación de daños o una separación de padres e hijos, o la exigencia de tomar una decisión drástica de pedir ayuda a la justicia.  Desde mi experiencia como abogada en ejercicio, he podido comprobar en multitud de ocasiones estas consecuencias, que se solapan a la ya de por sí durísima  realidad del enfermo y de sus familiares.

            Es por todo lo anteriormente expresado, por lo que cada vez somos más las voces que pedimos que se incorpore al protocolo de asistencia, terapia y ayuda en las Asociaciones,  la intervención de un Técnico en Derecho,  entendiendo que resulta absolutamente imprescindible para las siguientes actuaciones:

            1).- ORIENTACION JURÍDICA Y LEGAL:

              A ENFERMOS: explicando  de una forma clara y sencilla, las consecuencias legales que pueden tener sus actos tanto en el orden de la comisión de delitos, pena de los mismos, responsabilidad civil derivada, sanciones administrativas…etc. Si ya se ha producido tal conducta, explicarles que deben buscar un profesional que los defienda, haciéndoles saber igualmente que pueden pedir letrados del Turno de Oficio, si no pudieren  pagarlo.          

            A FAMILIARES: indicando qué pasos deben seguir cuando observen conductas que pueden ser delictivas, así como qué deben hacer o donde deben dirigirse si esas conductas afectan a los miembros familiares que convivan. En caso de Violencia de Genero, explicar los protocolos existentes,  tanto con respecto a la pareja como a los hijos, indicar direcciones y teléfonos de asistencia, ayudas que pueden obtener…etc.

            A TERAPEUTAS: Para que en todo momento sepan aconsejar, derivar o incluso realizar actuaciones ante la demanda de enfermos o familiares o e caso de necesidad o urgencia.

            2.- PREVENCIÓN:

            Cuestión de extraordinaria importancia, y especialmente para los familiares, indicándoles:

-Como detectar indicios racionales de conductas que puedan derivar en delictivas, a fin de atajarlas antes de que se cometan.

-En caso de juego patológico, como proteger el patrimonio familiar para que no resulte afectado, así como las medidas civiles a tomar desde los primeros momentos para evitar la ruina económica.

-En caso de existencia de menores, ancianos o personas especialmente vulnerables, todas las medidas existentes para su protección.

            Sólo aunando PREVENCIÓN E INFORMACIÓN, podremos prestar a enfermos adictos y sus familiares una ayuda real y eficaz para afrontar las consecuencias legales ocasionadas por conductas  adictivas, ya que muchas veces, el desconocimiento, la falsa información o la visión desdibujada que el enfermo puede tener acerca de la trascendencia de sus propios actos, puede llevarle a situaciones muy comprometidas y de nefastas consecuencias para sí mismo y para sus allegados, así como para terceros, donde se pongan en peligro vida, integridad física o psicológica, seguridad…etc.          

             Otra cuestión en la cual las Asociaciones deben tener un especial cuidado en su tratamiento, es en las Certificaciones que muchas veces lo son pedidas por profesionales del derecho o incluso por los propios juzgados para “acreditar” si una persona está en tratamiento, la evolución favorable o no del mismo y su posible diagnóstico. Debe tenerse al respecto un cuidado exquisito en cómo realizar dichos Informes, pues no podemos obviar como en ocasiones, las Asociaciones son utilizadas para obtener  esos certificados que puedan ayudarles a un mejor tratamiento judicial, sin propósito alguno de rehabilitación ni compromiso en el tratamiento, por personas que con su comportamiento pasivo o  claramente rebelde, están entorpeciendo la terapia del resto de enfermos. Y para ello, una formación legal en los terapeutas o una supervisión por parte de un Técnico con formación jurídica, puede resultar fundamental para evitar abusos de derecho o utilización partidista y abusiva de una Asociación por parte de personas sin escrúpulos.

            Cada día, nuevas adicciones van saliendo a la luz. Las recientes tecnologías  y (ordenadores, móviles) y las nuevas formas de comunicación (redes sociales), están haciendo salir a flote conductas adictivas que afectan cada vez a un mayor número de personas, especialmente a menores de edad.  Cuando ello ocurre, y los padres acuden con niños o adolescentes para recibir ayuda en Asociaciones, debe tenerse muy en cuenta la normativa específica que afecta a los menores, así como los derechos y deberes  que regulan su responsabilidad.  Nuevamente, será imprescindible  una formación jurídica suficiente para afrontar toda la problemática que pueda derivar su atención y terapia.

            Casi todos tenemos una historia que contar al respecto de como una alcoholemia, una drogadicción o una anorexia cambiaron una vida o acabaron con ella.  Pero tenemos que tener presente que la enfermedad, no siempre se instala en el hogar del vecino. Muchas veces se manifiesta en nosotros mismos o en las personas más cercanas y queridas. La adicción no discrimina por edad, sexo, raza o condición social. Y en ese momento, necesitaremos toda la ayuda posible para poder plantarle cara día a día y minuto a minuto, y que esa ayuda sea trasversal, con un enfoque integrado  que no deje cabos sueltos por los cuales nos pueda ganar la partida. Desde las Asociaciones de Ayuda a Enfermos con Adicciones y a sus Familiares, nuestra responsabilidad para con nuestro objetivo de rehabilitación, nos obliga a dar respuesta, orientación y pautas para toda la enorme casuística de adicciones, que como hemos podido ver a lo largo de la lectura de este texto, es tan amplia como compleja. Difícilmente podremos ayudar a un enfermo en su rehabilitación, si tras él o ella hay problemas jurídicos que pueden llevarle a la cárcel o puedan suponer que pierda a sus hijos, pareja o patrimonio. Tampoco podremos ayudar a unos familiares, si suman al drama de la adicción, el temor por su integridad o por la pérdida de cuanto tienen. Dejemos de ver como algo impropio al experto en derecho dentro de una Asociación y solicitemos su integración como parte imprescindible del Equipo Técnico.  El desconocimiento, la ignorancia y el miedo, son tres buenos amigos de las adicciones, que bajo ningún concepto nos podemos permitir ninguno de los que, de un modo u otro, luchamos contra ellas en la medida de nuestras posibilidades. Y está en nuestras manos evitarlo.

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